Madame
Pomfrey permitió que pasaran a ver a Hermione y a la niña pero bajo su atenta
observación, y como le había indicado Jason, nadie tocó a la bebita, y Harry y
Ron de inmediato expresaron su sorpresa.
-
¡Por las barbas de Merlín! --
exclamó el pelirrojo -- No pensé que fuese tan…
-
¿Está segura que está bien? --
preguntó Harry con aprensión
-- Es tan… pequeñita
Era
lógica su preocupación, aparte de que en el caso de los chicos era la primera
vez que veían un bebe recién nacido, en realidad la niña era
extraordinariamente pequeña debido a que había nacido muy prematuramente. Sin
embargo, Madame Pomfrey les aseguró que la niña estaba tan bien como cabía
esperar después de todo lo sucedido.
El
señor Weasley también expresó su sorpresa, después de todo él sí había visto
muchos bebes recién nacidos, pero era la primera vez que veía uno tan pequeño.
-
Lo importante es que esté bien --
dijo Molly -- y casi increíble.
-
Tienes razón Molly --
reconoció la enfermera -- y añadiré que ese milagro se lo deben a
Jason, nunca había visto tanto empeño y habilidad.
Los
Weasley se sintieron muy orgullosos de su sobrino, y no tenían ninguna duda de
que Jason había puesto al servicio de Hermione y su hija, todos sus
conocimientos junto con su corazón.
Hermione
pasó el resto del día sedada por orden de Jason. En su opinión había sufrido
mucho y necesitaba descanso. Tal y como dijo, y luego de regresar de “nadie
sabía dónde”, se encargó de la alimentación de la bebe y no volvió a moverse de allí.
En la
escuela se preparaba el funeral de Dumbledore, ya que el Ministerio no había
puesto objeciones a que fuese sepultado en Hogwarts como era su deseo. Varios
alumnos fueron idos a buscar por sus padres, como en el caso de las gemelas
Patil, pero la gran mayoría permaneció en
la escuela.
A la
mañana siguiente, cuando Hermione abrió los ojos, lo primero que vio fueron los
de Remus que la miraba con ansiedad.
-
Bienvenida linda -- le
dijo él con suavidad y un suspiro de alivio
-
Mi bebe
-- fue lo primero que ella dijo
Jason cerró
la cuna de la niña en el momento que escuchó la voz de Hermione y se dirigió
hacia la cama de ésta.
-
¿Cómo te sientes?
-
Mi bebe
-- repitió la chica
-
Podrás verla una vez que me asegure de tu
estado.
-
¿Verla?
-- preguntó ella
Jason
miró a Remus y elevó una ceja, sin embargo guardó silencio permitiéndole de
este modo ejercer su derecho de informarle a Hermione que había sido una nena.
-
Sí mi amor -- le
dijo él sonriente -- tenemos una preciosa niña.
Los
ojos de Hermione se llenaron de lágrimas al tiempo que una sonrisa se dibujaba
en sus labios.
-
Ahora si me lo permites voy a examinarte, y luego podrás ver a tu
hija --
dijo Jason
Procedió
entonces a pasar su varita por encima del cuerpo de Hermione sin dejar un solo
rincón sin ser evaluado. Revisó sus ojos y le hizo varias preguntas orientadas
a evaluar su grado de consciencia, y finalmente se dio por satisfecho.
Caminó
hacia la cuna y sacó a la bebe. Remus se hizo a un lado, mientras Jason
colocaba con el mayor cuidado a la niña en manos de su madre. Hermione ya
suponía que sería pequeña por ser prematura, pero se asustó mucho al comprobar
que lo era mucho más de lo que había esperado.
-
No te preocupes --
dijo Jason como de costumbre sorprendiéndola -- Si
se les brinda la atención apropiada, los niños prematuros tiene un buen
pronóstico. Verás cómo en breve alcanza el tamaño correspondiente.
-
Y sin duda él le ha dado la mejor de las
atenciones -- apuntó Remus sonriéndole agradecido
-
Solo hacía mi trabajo --
dijo Jason con su habitual sequedad
-- Ahora préstame atención
Hermione. Por su misma condición de prematura, es delicada. Sus pulmones aún no
estaban bien desarrollados al momento de nacer. No soy un especialista en
niños, pero he puesto en práctica todo lo que sé, y ya había consultado con
otros sanadores acerca de esto. Sin
embargo, están en su derecho de solicitar que algún sanador que sea
especialista en niños, venga a verla.
-
No veo razón para ello --
dijo Lupin -- hasta ahora lo has hecho muy bien -- y
Hermione asintió
-
¿Qué cuidados especiales tendré que
darle? -- preguntó ella
-
Empezando por la cuna --
dijo Jason haciéndose a un lado y mostrándole el lugar dónde había
estado la niña, y luego le dio una serie de instrucciones que debía seguir al
pie de la letra para el bienestar de su hija
-- Y por último, no debe
permanecer mucho tiempo fuera de la cuna
Hermione
miró a la niña y luego a Remus. Él aún no había podido tener en brazos a su
hija, y suponía que si Jason se lo había permitido a Hermione, era porque
siendo su madre habría sido inhumano negárselo. Pero Jason ya estaba
extendiendo las manos para que la chica le devolviese a la bebe. Hermione le
dio un suave beso en la diminuta frente antes de devolvérsela.
-
Por cierto --
dijo él antes de tomar a la niña
-- Supongo que no vamos a seguir
llamándola “la niña” ¿verdad?
-
No
-- dijo Hermione -- Su
nombre será Lyra Virginia
-
Bien
-- asintió Jason --
Volvamos a la cama Lyra -- agregó tomando a la pequeñita de manos de
Hermione
Entre
tanto, Remus se había quedado de piedra, pero cuando reaccionó casi habría
podido comenzar a dar saltos de felicidad. En una ocasión le había comentado a
Hermione una vez que ella le dijo que estaba al tanto del nacimiento de Anthar
y toda la historia porque Harry se los había contado, que ese era el nombre que
Sirius quería colocarle si hubiese tenido una hija. Pero ella nunca mencionó
que si tenían una hija la llamaría de ese modo. Claro, no era que hubiesen
conversado mucho, pensó con tristeza, pero inmediatamente sacó eso de su cabeza
y volvió a sonreír feliz.
Mientras
Remus estaba pensando todo ello, Hermione veía cómo Jason colocaba a la pequeña
Lyra en la cuna con la mayor delicadeza y la cerraba de nuevo. Se volvió al
sentirse observado, y adoptó su habitual semblante ceñudo.
-
No te preocupes, va a estar bien.
-
Lo sé
-- le dijo ella
-
Saldré un momento -- y
comenzó a caminar hacia la puerta pero se detuvo cuando Hermione lo llamó y
volvió sobre sus pasos
-
Dime
-
Gracias
-- y sus ojos volvían a estar
inundados por las lágrimas
-
No tienes por qué darlas, te hice una
promesa y cumplí con ella -- dicho esto se volvió y sin mirar atrás
abandonó la enfermería.
Los
chicos pasaron a visitar a Hermione y aunque otros de sus compañeros habían
manifestado su interés por verla, Jason fue tajante al suprimir el resto de las
visitas. Esa noche se suscitó una discusión porque los muchachos informaron a
Hermione que el funeral de Dumbledore se llevaría a cabo al día siguiente, y la
chica manifestó su intención de asistir.
-
De ninguna manera --
dijo Jason que estaba como de costumbre, sentado al lado de la cuna de
Lyra --
Tú desde luego no irás a ningún lugar
-
Por supuesto que iré
-
No, no lo harás --
insistió él con tranquilidad y sin levantarse de su sitio
Cuando
Harry y Ron le vieron la cara a Hermione, de haber podido le habrían aconsejado
a Jason no seguir por ese camino. Sin embargo, conociendo a su amiga decidieron
guardar prudente silencio.
-
Iré quieras o no, porque tú… --
siseó la castaña
-
Hermione…
-- intentó Remus pero ella lo
ignoró
-
… no tienes ningún derecho a prohibirme
nada
Jason
se levantó y el brillo tormentoso de su mirada no presagiaba nada bueno.
-
Tal vez no tenga derecho a prohibirte
nada --
dijo con voz amenazante -- pero he dicho que no irás y no lo harás así
tenga que amarrarte a esta cama ¿Está claro?
Una
vez dicho esto, miró a los demás como desafiando a alguien a contradecirlo,
pero ciertamente nadie tenía ganas de hacerlo.
-
Es hora de que la dejen descansar -- les
dijo en tono neutro
Los
chicos se dieron mucha prisa en despedirse, y cuando Remus se inclinó a darle
un beso en la frente a Hermione, ella aun miraba a Jason con ira contenida, de
modo que Lupin tuvo la impresión de que el sanador estaba a punto de
enfrentarse a un vendaval. Y por supuesto no se equivocó.
-
¿Sabes algo? -- le
preguntó Harry a Ron, una vez que estuvieron a salvo y fuera del alcance de los
oídos de Hermione -- No me gustaría ni un poco estar en los
zapatos de Jason en este momento
-
Evidentemente él no la conoce como
nosotros -- dijo Ron
-
O tiene un claro espíritu suicida
-
Vamos, los acompañaré hasta la Sala
Común --
les dijo Remus
Pero
no había terminado de decir aquello, cuando les llegaron perfectamente claros
los gritos de Hermione. Remus cerró los ojos con resignación, mientras que los
chicos se apresuraban a alejarse.
Entre
tanto, la chica vaciaba toda su ira sobre Jason. Madame Pomfrey hacía esfuerzos
por no escuchar, pero a menos que le hiciera un hechizo silenciador eso habría
sido imposible. Bill miraba a su madre que era quien le hacía compañía esa
noche, con los ojos muy abiertos.
-
En caso de que tengas intenciones de
continuar con tu infantil e inútil acto de malcriadez y que a mí en lo personal
me tiene sin cuidado -- dijo Jason en un momento que ella hizo
silencio -- te sugiero bajar la voz a menos que quieras asustar a tu hija, y te
recuerdo además que estás en una enfermería y hay otras personas aquí a quienes
estás molestando -- concluyó mirando significativamente hacia la
cama donde se hallaba Bill
Por un
breve lapso de tiempo al escuchar sus primeras palabras, Hermione quiso
matarlo, pero al instante sintió remordimiento por su hijita que dormía en la
cuna cercana, y una enorme vergüenza con Bill y la señora Weasley.
-
Yo… lo siento --
dijo mirando a los Weasley
-
Puedo asumir entonces que has concluido
¿no? --
dijo Jason desafiando su suerte en opinión de Bill que seguía viendo aun
a esa distancia, brillar la furia en los ojos de la chica al volverse hacia su
primo.
-
Eres un… un… -- pero
parecía no encontrar la palabra adecuada
-
Lo que quieras, pero no irás. Y esta…
¿conversación? Termina aquí.
Jason
le dio la espalda y se dirigió de nuevo hacia la silla que estaba al lado de la
cuna, pero antes de llegar escuchó que sorpresivamente Hermione había comenzado
a llorar. Volvió la cabeza y vio que efectivamente la chica lloraba con
desconsuelo. Se llevó una mano a la frente y se la frotó como si le doliese.
-
Hermione por favor no… --
dijo acercándose de nuevo a la cama
-
Déjame… tú… tú no comprendes --
logró decir ella entre sollozos
Jason
sintió que el corazón se le encogía, podía lidiar con muchas cosas pero no con
aquello.
-
¡Maldición! --
exclamó con violencia y sin decir nada a nadie, salió azotando la puerta
con evidente furia
Molly
se acercó a la chica y entre ella y Madame Pomfrey intentaron calmarla.
-
Hermione, siempre te he considerado una
joven sumamente inteligente -- le dijo Molly
-- Por una parte entiendo tu
deseo de asistir al funeral, pero por la otra debes entender que te viste
terriblemente mal hace apenas una horas
-
Y en mi opinión fuiste sumamente injusta
con Jason -- agregó Madame Pomfrey un tanto molesta y
mientras le daba la poción que le correspondía en ese momento -- Si
alguien tiene derecho a prohibirte moverte hasta que decida lo contrario, es
él. Nunca había visto a nadie tan decidido a salvar una vida y no solo le debes
la tuya sino la de tu hija, lo que ese chico hizo fue un verdadero milagro.
La
vergüenza de Hermione alcanzó límites despiadados, pero ya no podía hacer nada.
Una de las pociones que le había administrado la enfermera le provocó el sueño
casi de inmediato, de modo que no sintió cuando Jason regresó.
Después
de abandonar la enfermería de forma tan poco ceremoniosa, había salido al jardín.
Como había dicho no le habría importado tener que pasarse toda la noche oyendo
a Hermione vociferar improperios en su contra sin inmutarse siquiera, porque
para su buena fortuna estaba dotado de una extraordinaria paciencia, pero las
lágrimas eran otro asunto y las de ella mucho más. Miró su reloj y aunque aún
no estaba del todo sereno debía volver, ya que debía atender a la pequeña Lyra
y Hermione ya debía estar dormida.
Efectivamente
Hermione dormía pero Bill no, y en cuanto lo vio entrar lo llamó. Jason gimió
internamente, porque o conocía muy mal a su primo, o iba hacerlo trizas por no
haber sido capaz de enfrentar el llanto de la chica.
-
Muy valiente tú ¿no? --
dijo Bill en tono burlón -- Te aguantas una lluvia de insultos pero no
eres capaz de…
-
Debo atender a Lyra -- lo
cortó Jason volviéndose y caminando hacia la cuna
-
¿Desde cuándo sabes tanto de niños?
-
Desde que me procuré toda la información
necesaria previendo que algo así podría ocurrir
-- le contestó sin detenerse
-
¿Y te has molestado en investigar acerca
de mi situación?
En ese
momento sí se detuvo y volviendo sobre sus pasos, se detuvo nuevamente al lado
de la cama de Bill.
-
Sí
-- le dijo para sorpresa de Bill,
ya que dudaba que hubiese tenido tiempo para ello -- Tu
caso es posiblemente el único del que se tenga noticia. Normalmente los Hombres
Lobo no atacan a otro ser humano cuando no están sufriendo una transformación.
Por lo tanto, no hay información que date de forma fidedigna las posibles
consecuencias de ello. Sin embargo, se puede conjeturar que tal vez desarrolles
un par de instintos asociados a esa condición, como por ejemplo el olfato y la
vista. Es poco probable aunque no imposible, que te vuelvas un poco más
violento y se te despierte el gusto por ingerir carne en estado casi crudo,
pero como dije todo esto son conjeturas que debemos esperar para ver si alguna
tiene base real. De modo que en conjunto y si excluimos el hecho de las
“bonitas” marcas que te hizo, podría no ser tan malo.
Bill
se quedó boquiabierto, realmente su primo seguía teniendo la capacidad de
sorprenderlo. El habría jurado que en las últimas horas no había tenido tiempo
ni pensamientos sino para Hermione y la bebe, pero acaba de demostrarle su
error.
-
Gracias
-
Tranquilo
-- dijo Jason palmeándole el
hombro y exhibiendo una sonrisa maligna
-- Quizá solo seas un poco más antipático
de lo que eres ahora y un tanto menos atractivo, pero por lo demás estoy seguro
que todo irá bien
Dicho
esto se alejó sonriendo mientras Bill maldecía por lo bajo. Aquel desgraciado
siempre se las arreglaba para cobrarse cualquier broma que se le hiciera.
A la
mañana siguiente después de atender a Lyra, Jason se acercó a la cama de
Hermione y estaba acariciando sus cabellos cuando la chica abrió los ojos.
-
Buenos días -- la
saludó retirando la mano en forma inmediata --
¿Cómo te sientes?
-
Jason yo…
-
Olvídalo
-- la interrumpió --
tampoco yo me porté muy simpático
-
Pero yo no debí decirte esas cosas --
dijo avergonzada
-
Aún no me has dicho cómo te sientes -- insistió
él quitándole importancia a lo otro
-- ¿Sientes algún dolor?
Ella
negó y él sacó su varita y procedió al examen. Una vez concluido éste, se quedó
mirándola un rato y tomó una decisión.
-
Dame tus manos -- y
ella obedeció -- Veamos si puedes sentarte.
Con
cuidado la ayudó a sentarse en la cama, comprobando con alivio que no se
mareaba ni presentaba ningún signo de malestar.
-
Bien escúchame --
hizo una pausa y luego agregó
-- Podrás asistir pero…
Ella
no lo dejó terminar sino que aferró su cuello sorprendiéndolo y provocándole
una gran incomodidad.
-
¡Gracias!
-- dijo ella dándole un sonoro
beso en la mejilla
-
¡Ya cálmate y escúchame! --
exclamó él intentando quitársela de encima --
Irás pero en primer lugar permanecerás sentada. En segundo, si decido
que debes volver en el momento que sea, lo harás sin una indebida cantidad de
protestas. Y tercero, apenas termine regresarás aquí de inmediato ¿Me expliqué
con suficiente claridad?
La
chica asintió aun sonriendo mientras Jason hacía esfuerzos por no ver hacia la
cama donde se encontraba Bill.
-
Bien otra cosa, tus padres llegaran luego
del funeral -- le informó
-- es probable que deseen llevarte
a un hospital muggle ¿Ya has pensado en eso?
-
¿No puedo ir a casa?
-
No, y tal vez tú puedas en unos días pero
Lyra no
-
Sí es así prefiero ir a San Mungo
pero… --
miró hacia la cuna de su hija
-- ¿Hasta cuándo debe permanecer
en el hospital? -- preguntó con aprensión
-
Eso depende. Recuerda que es una bebe muy prematura, casi
no tenía ninguna posibilidad, de manera que si va a un hospital muggle,
probablemente su progreso será mucho más lento, aparte de que te harán una
serie de preguntas incómodas y la someterán a una cantidad indecente de
pruebas. Mientras que si…
Pero
aquello bastó para convencer a Hermione.
-
Iremos a San Mungo --
dijo con convicción
-
Bien, ahora le diré a Poppy que te ayude
a vestirte.
-
No es necesario, yo puedo… --
pero se interrumpió cuando él se volvió y la miró elevando una ceja -- de
acuerdo, esperaré -- concluyó
Los
chicos y Remus se presentaron en la enfermería porque querían verlas antes de
bajar al funeral, y aunque no estaban muy seguros de si eso sería una buena
idea, igual se arriesgaron. De modo que se llevaron una gran sorpresa cuando
les dieron la noticia de que sí asistiría.
-
¡Ja!
-- se burló Ron -- Ni
siquiera él podía hacer frente a tu furia
Aquello
le valió un doloroso golpe en la cabeza cortesía de su hermana, que nunca había
tolerado bien ninguna crítica ni broma en contra de Jason, mientras Harry reía
procurando que Ginny no lo notase o recibiría la misma clase de atención. Lo
que ellos nunca supieron, fue que fueron sus lágrimas y no su furia lo que
conmovió al enamorado corazón de Jason.
Los
chicos volvieron al Comedor como se les había ordenado, mientras que Hermione
salió ayudada por Lupin y escoltada por Jason, de modo que llegaron a la orilla
del Lago primero que los alumnos. Sin embargo, ya había una enorme cantidad de
personas allí. Bill salió ayudado por Fleur y en compañía de los gemelos y sus
padres.
Los
alumnos comenzaron a salir guiados por los jefes de sus casas, los últimos en
hacerlo fueron los estudiantes pertenecientes a la Casa de Gryffindor con la
profesora McGonagall a la cabeza.
El
funeral transcurrió sin que Harry apenas le prestara atención, solo pensaba en
todo lo que había vivido junto al Director, y en todo aquello que nunca le
preguntó y que ya no podría hacerlo. De pronto la certeza de su muerte cayó con
todo su peso sobre él. Miró de soslayo a Ginny, y aunque estaba seguro que ella
lo entendería sin hacer una escena, tuvo dificultad para encontrar el valor de
decirle lo que había planeado.
Miró
hacia el Lago y vio a la gente del agua, que habían salido a dar el último
adiós a Dumbledore. Una vez que las últimas palabras fueron dichas, una lluvia
de flechas surcó el aire y Harry giró la cabeza hacia los linderos del Bosque
donde vio a los centauros. Aquella era su forma de rendir un último homenaje al
desaparecido director. Harry cerró los ojos con fuerza, mientras unas ardientes
y dolorosas lágrimas se desbordaban de manera incontenible.
Se
giró hacia sus amigos, Ron seguía con los ojos entornados pero sin poder
ocultar las lágrimas, mientras que Hermione no hacía ningún esfuerzo en ese
sentido y las mismas corrían libremente por sus mejillas. Ginny ya no lloraba
aunque sus ojos seguían enrojecidos.
- Ginny…
-- y a continuación dijo lo que
tenía que decir
Como
supuso ella no lloró ni le reprochó nada, por el contrario le dijo que esperaba
algo así. Sin embargo, él no pudo seguir soportando el estar allí, de modo que
se levantó, pero no había dado sino unos cuantos pasos cuando el ministro lo
detuvo. Después de unas cuantas palabras, al hombre le quedó claro que con
Dumbledore vivo o muerto, aquel chico seguiría fiel a él.
Ron y
Hermione se miraron y tras un gesto de asentimiento, se pusieron de pie, ella
apoyada en él, y comenzaron a caminar en dirección a su amigo.
- ¿Dónde crees que vas? --
preguntó Jason
- Solo un momento por favor --
dijo ella con voz suplicante
-- Harry nos necesita
De
mala gana Jason asintió casi en forma imperceptible, pero los siguió a cierta
distancia. Harry les informó de su breve charla con el ministro y tras una
pausa el chico soltó el aire y los miró.
- No volveré el año entrante así decidan
abrir el colegio -- les dijo
- Lo supuse --
dijo Hermione
- ¿Dónde irás?
- Debo regresar a la casa de mis tíos
por última vez, luego tal vez vaya al
Valle de Godric, y después tendré que ir a buscar los otros Horrocruxes ¿no? Y
si en el camino me encuentro a Snape, pues mejor para mí y peor para él --
dijo con convicción
Ron y
Hermione se miraron y de nuevo esa corriente de comprensión se cruzó entre
ellos.
- Bien, nos encontraremos en la casa de
tus tíos, y luego te acompañaremos a donde quiera que decidas ir.
- ¡Ah no! --
protestó él
- Harry
-- intervino Hermione -- En
una ocasión nos dijiste que podíamos arrepentirnos, pero como ves, no lo hemos
hecho y no lo vamos a hacer.
- ¡Por favor entiendan! --
exclamó él -- La gente que amo no puede seguir muriendo por
mí. Esto es algo que debo hacer solo. Voldemort me quiere a mí y no el daré la
oportunidad de que les haga daño en su empeño por encontrarme --
luego miró a Hermione -- Y desde luego tú no irás, tienes una hija
recién nacida, no lo has olvidado ¿verdad?
- No Harry, no lo he olvidado y
precisamente por ella es que no voy a renunciar a darle caza a Voldemort, de su
muerte depende de que nuestros hijos puedan vivir en un mundo mejor.
- ¡Hermione! --
exclamó Harry con exasperación
-- No sé a dónde tenga que ir
¿Qué se supone que harás? ¿Traer a Lyra con nosotros?
- No seas absurdo Harry, por supuesto
que no, pero tampoco es que vamos a estar viajando constantemente. Primero
debemos trazar un plan y estudiar los posibles sitios donde pudo haber
escondido Voldemort los otros Horrocruxes, y una vez que estemos razonablemente
seguros de alguno, entonces ir allí, y cuando eso suceda, Remus puede quedarse
con Lyra mientras vamos por el dichoso Horrocrux y volvemos.
Harry
y Ron la miraban con la boca abierta. Evidentemente y a pesar de todo por lo
que acababa de pasar, ella ya había trazado un plan de acción. Ron pareció recuperarse primero que él.
- Pero antes de todo ello, deben venir a
casa --
les dijo
- ¿Por qué? --
pregunto Harry cuando encontró de nuevo su voz
- La boda de Bill y Fleur -- les
dijo sonriendo -- Mamá no les perdonaría si no asistieran
Aquel
comentario pareció aliviar la tensión, y de pronto los tres se echaron a reír y
se abrazaron.
- Comenzamos esto juntos y lo terminaremos
juntos -- dijo Hermione
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